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El plan de Microsoft de usar Call of Duty para salvar a Xbox se viene abajo tras el bajón de Black Ops 7

El plan de Microsoft de usar los beneficios de Call of Duty para compensar las pérdidas de Xbox Game Studios se ha venido abajo tras el bajón histórico de Black Ops 7 y la fallida subida de Game Pass.

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El plan de Microsoft de usar Call of Duty para salvar a Xbox se viene abajo tras el bajón de Black Ops 7

La compra de Activision Blizzard por parte de Microsoft, valorada en 69.000 millones de dólares, fue uno de los movimientos comerciales más grandes de la historia de la industria del videojuego. La idea detrás del bolsillo gigante: aprovechar la rentabilidad eterna de Call of Duty para sostener al resto de la división Xbox mientras los estudios first-party se reorganizaban. El plan, sin embargo, se ha venido abajo en apenas dos años.

Según un nuevo informe publicado por el periodista Jez Corden en Windows Central, los beneficios obtenidos por Activision y la franquicia Call of Duty estaban destinados específicamente a subvencionar las pérdidas que arrastraba Xbox Game Studios. El bajón histórico de Call of Duty: Black Ops 7 ha dinamitado por completo esa estrategia.

La estrategia inicial de Microsoft

El plan diseñado por Microsoft tras cerrar la adquisición de Activision Blizzard era claro y ambicioso. Call of Duty era el activo más rentable de la operación, una franquicia que llevaba años generando ingresos brutales para Activision incluso en sus peores momentos creativos. La idea era usar ese flujo constante para tapar el agujero que estaban dejando los Xbox Game Studios mientras se daba tiempo a la división para reordenarse internamente.

Mientras tanto, Microsoft podría reestructurar su catálogo first-party, replantear el modelo de Game Pass, ajustar las cuentas y volver a generar exclusivos competitivos sin la presión de las pérdidas trimestrales. El equilibrio funcionaba sobre el papel y todo apuntaba a que sería sostenible durante varios años.

El desastre de Black Ops 7

El plan tenía un punto débil que muy pocos vieron venir: que Call of Duty pudiera flojear comercialmente. Black Ops 7 ha sido precisamente eso, un fracaso comercial sin precedentes para la franquicia en los últimos años.

Los datos son demoledores. Una puntuación de 70 en Metacritic, una de las más bajas de toda la historia de la saga. Una nota de usuarios de apenas 1,7 sobre 10, reflejando un descontento masivo por parte de la comunidad. Y unas ventas un 50% inferiores a las del Black Ops 6 del año anterior, lo que se traduce en cientos de millones de dólares perdidos respecto a las proyecciones internas.

Otros problemas que agravan la situación

Black Ops 7 no es el único problema que tiene Xbox sobre la mesa ahora mismo. La fallida subida del 50% del precio de Game Pass en octubre de 2025 sigue pesando enormemente en las cuentas de la compañía. Aquella decisión provocó la pérdida de millones de suscriptores en apenas semanas, hasta el punto de colapsar la propia página de cancelaciones del servicio.

A esto se suma una competencia cada vez más fuerte en los géneros que dominaba Call of Duty. Battlefield 6, lanzado por EA, ha conseguido tanto críticas como ventas excelentes, posicionándose como una alternativa real al shooter de Activision. ARC Raiders, por su parte, también ha entrado en la conversación de los shooters más relevantes del momento, capturando jugadores que antes hubieran ido directamente a Call of Duty.

Xbox en su momento más complicado

La combinación de todos estos factores ha llevado a Xbox a su momento más complicado de los últimos años. Asha Sharma, la nueva CEO de la división, ya ha reconocido públicamente que el negocio "no está particularmente sano" y ha confirmado que Microsoft está trabajando en un nuevo plan estratégico basado en exclusivos para revertir la situación.

El propio Chief Strategy Officer de Xbox, Matthew Ball, ha admitido en declaraciones públicas que la compañía perdió millones de suscriptores tras la subida de precio de octubre y que la situación obliga a replantear muchos aspectos del modelo actual. Microsoft incluso estaría barajando la posibilidad de convertir Xbox en una subsidiaria independiente o una empresa conjunta con socios externos, según informes recientes de The Information.

El precio real de la adquisición de Activision

Lo que está ocurriendo con Black Ops 7 deja al descubierto un problema estructural muy grave para Microsoft. Pagaron una cifra histórica por Activision Blizzard pensando que Call of Duty sería un salvavidas permanente, pero las franquicias también se desgastan y Black Ops 7 lo está demostrando con cifras brutales.

La situación pone una presión enorme sobre Asha Sharma para encontrar nuevas vías de ingresos rápidas, mientras los exclusivos como Gears of War: E-Day, Halo: Campaign Evolved y Fable se preparan para llegar al mercado durante los próximos meses. La gran pregunta es si los nuevos lanzamientos llegarán a tiempo para revertir el rumbo o si Xbox tendrá que reorganizarse de forma mucho más drástica para seguir compitiendo en una industria cada vez más exigente.

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