Jelly Bubble: un party game caótico y divertido, ideal para pasar el rato entre amigos
Probamos Jelly Bubble, la propuesta multijugador de BINGOBELL en la que unas criaturas de gelatina compiten, chocan y se traicionan. Cumple de sobra para echar unas risas, aunque tiene margen de mejora en apartado gráfico y movilidad.


De qué va Jelly Bubble
Jelly Bubble es un party game multijugador tan adorable como caótico en el que controlamos a unas criaturas de gelatina que compiten y se traicionan sin piedad. La premisa es sencilla: mantenerse unido, rebotar, coger jabón y hacerles la vida imposible a tus amigos. La típica fórmula de fiesta que engancha en cuanto juntas a varias personas.

Se puede jugar con hasta 6 jugadores online o 4 en local, y llega con un editor de mapas para montar tus propias partidas. Está desarrollado y publicado por BINGOBELL, y se lanzó el 5 de agosto de 2026 en PC vía Steam.
El jabón manda
La mecánica central gira en torno al jabón, que aquí es literalmente poder. Puedes recogerlo del suelo, robárselo a otros o perderlo en el momento más inoportuno. Cuanto más jabón acumulas, más fuertes son tus habilidades, y cuanto mayor es tu tamaño, más control tienes sobre la partida. El objetivo es llevar tu jabón al punto de puntuación y escalar en la clasificación, si es que consigues llegar de una pieza.
El jabón no solo te hace más fuerte: sirve para lanzar por los aires a los enemigos, intercambiar posiciones o salvarte en un momento crítico. Cada pieza es, en el fondo, una decisión táctica. El juego presume de más de 20 tipos de jabón con efectos distintos, lo que da bastante variedad a los enfrentamientos.
Atraer o rebotar, esa es la cuestión
La otra gran mecánica es el sistema de colores, que funciona como escudo y arma a la vez. Los mismos colores se atraen, lo que te permite acercarte para robar recursos o incluso absorber a un rival. Los colores diferentes se repelen, así que puedes usar ese rebote para alejar enemigos o salvarte en el último segundo. Cambiar de color en el momento justo puede darle la vuelta por completo a un combate, y ahí está buena parte de la gracia y la profundidad del juego.

Modos, editor y personalización
Más allá del caos de las partidas rápidas, Jelly Bubble ofrece varios modos competitivos y cooperativos, un editor de mapas DIY para crear desde una arena solo de trampolines hasta un circuito de aceleración a toda velocidad, y opciones de personalización para combinar distintos atuendos a tu gusto. Cuenta también con juego cruzado y soporte para LAN, algo que se agradece para montar piques tanto online como en casa.
Impresiones: cumple para pasar el rato
Jelly Bubble está bastante bien para desconectar y echar unas risas, sobre todo en compañía. Es fácil de coger, rápido y con ese punto competitivo ligero que lo hace ideal para sesiones informales con amigos, ya sea en una fiesta en casa o en una partida online improvisada. La combinación de jabón y colores le da más chicha de la que aparenta a primera vista, y el editor de mapas alarga bastante la diversión.
Eso sí, no todo es perfecto. El apartado gráfico, aunque cumple con su estética simpática, mejoraría con algo más de pulido, y la movilidad de los personajes también tiene margen de mejora para sentirse un poco más precisa y satisfactoria. Son detalles que no arruinan la experiencia, pero que, de refinarse, elevarían bastante el conjunto.
En resumen, un party game majo y divertido que cumple de sobra su función de entretener en grupo, con una base sólida que, con algunos retoques, podría dar todavía más de sí.
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