Stop Killing Games fracasa en la Unión Europea pese a sus 1,3 millones de firmas
La iniciativa Stop Killing Games fracasa en la Unión Europea pese a sus más de 1,3 millones de firmas verificadas. La Comisión Europea rechaza proponer legislación para proteger a los jugadores.

Mala noticia para los consumidores europeos. La iniciativa Stop Killing Games, que se había convertido en uno de los movimientos más importantes en defensa de los derechos del jugador, ha fracasado en su objetivo de conseguir nueva legislación en la Unión Europea. La Comisión Europea ha publicado este 16 de junio su respuesta oficial rechazando la propuesta principal del movimiento pese a haber reunido más de 1,3 millones de firmas verificadas.
La respuesta oficial de la Comisión
La Comisión Europea ha sido muy clara en su comunicado oficial. "La Comisión considera que en esta etapa no puede proponer una obligación legal para mantener jugables los videojuegos después de dejar de ser proporcionados comercialmente", afirma el texto difundido este lunes desde Bruselas.
El principal argumento esgrimido por la institución son los derechos de propiedad intelectual existentes bajo la actual legislación europea. Según la Comisión, regular esta materia entraría en conflicto con la libertad de las compañías para gestionar sus propios productos digitales como consideren oportuno.

Un código de conducta voluntario como única alternativa
En lugar de legislar, Bruselas ha propuesto desarrollar un simple "código de conducta voluntario" en colaboración con los publishers, las organizaciones de consumidores y las autoridades nacionales. Una solución que no obliga a nada y que deja a las grandes corporaciones en una posición prácticamente intocable.
La decisión supone una victoria muy significativa para los lobbies de la industria del videojuego, especialmente para la Entertainment Software Association (ESA), que llevaba meses presionando activamente contra cualquier intento de legislación en esta materia. La práctica de cerrar servidores y dejar inutilizables juegos por los que los consumidores ya habían pagado seguirá sin tener consecuencias legales reales en territorio europeo.

California sigue siendo la última esperanza
Pese al revés en la Unión Europea, la batalla no está completamente perdida. El proyecto Protect Our Games Act (AB 1921) en California sigue su curso parlamentario y ya ha conseguido pasar la Asamblea Estatal con 43 votos a favor y 16 en contra. La votación final en el Senado de California marcará uno de los grandes desafíos legales del año para las grandes corporaciones gaming.
El movimiento Stop Killing Games también ha confirmado que seguirá presionando en otros mercados internacionales para impedir que decisiones como la de la Comisión Europea sienten precedente a nivel global. La pelea por los derechos de los jugadores no termina con este resultado, pero el golpe recibido es indudablemente duro.
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