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Videojuegos

El rechazo a la IA generativa ya cambia cómo se hacen los juegos: casi todos los contratos la limitan o prohíben

La abogada de videojuegos Haley MacLean asegura que casi todos sus clientes ya incluyen cláusulas que limitan o prohíben la IA generativa en los contratos con las editoras.

Metaload
Escrito por Metaload
·5 min de lectura
El rechazo a la IA generativa ya cambia cómo se hacen los juegos: casi todos los contratos la limitan o prohíben

El rechazo de los jugadores hacia la inteligencia artificial generativa en los videojuegos está empezando a tener consecuencias tangibles en la propia industria. Según la abogada especializada en videojuegos Haley MacLean, esta reacción de la comunidad está cambiando la forma en que se crean los juegos desde dentro, a través de los contratos de publicación.

De rareza a cláusula estándar

MacLean, abogada de propiedad intelectual y responsable del área de videojuegos en el bufete Voyer Law, ha explicado en una entrevista con GamesRadar cómo ha evolucionado la situación. Su trabajo consiste en revisar acuerdos de publicación para estudios que van desde los indies hasta los de tamaño medio (AA).

"Ha dado un vuelco, especialmente en el último año", afirma. Según cuenta, hace dos o tres años las cláusulas anti-IA eran algo poco frecuente, ligado a las editoras más cautelosas. Ahora, en cambio, se han vuelto tan comunes que las considera prácticamente "de serie": "Hasta los estudios de publicación más pequeños y sencillos dicen: incluyámoslo para cubrirnos las espaldas".

Los dos motivos del cambio

Detrás de esta oleada de cláusulas restrictivas hay dos razones de peso que empujan a desarrolladores y editoras a mantenerse alejados de la tecnología. La primera es el rechazo directo de la comunidad de jugadores.

Varios juegos han sufrido fuertes críticas al descubrirse que usaban IA generativa para crear ciertos activos, hasta el punto de que muchos jugadores se negaron a comprarlos o los inundaron de reseñas negativas. La segunda razón es puramente legal: la IA generativa se nutre de obras ya existentes, lo que la convierte en un "campo de minas" de derechos de autor. Como resume la abogada, la mentalidad predominante es "no lo toques, no vale la pena la responsabilidad legal".

La amenaza de futuras demandas

MacLean va más allá y advierte de que el riesgo no es solo el actual, sino el que pueda venir. El principal temor de los estudios es que futuras regulaciones o sentencias sobre la IA puedan "causar estragos de forma retroactiva".

Esto significa que un juego que hoy use IA generativa, aunque sea como recurso temporal, podría meterse en problemas legales años después si cambia la normativa. "Creo que vamos a ver demandas", vaticina la letrada. A todo esto se suma un dato demoledor que ya conocíamos: los avisos obligatorios de uso de IA en tiendas como Steam pueden reducir el número de reseñas de un juego hasta en un 53%, además de volverlas más negativas. Un cóctel que está llevando a la industria a apostar, cada vez más, por el trabajo hecho por manos humanas.

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